Mi periodismo provinciano

En los últimos tiempos resuena en mis oídos el marcado carácter nacional y provinciano existente en la prensa cubana. Una segmentación en este sector profesional, que se manifiesta no solo en el acceso a la información – y por tanto a las fuentes- sino también en la repercusión de un determinado producto comunicativo y otros aspectos. Así, entre “pueblerinos” y “capitalinos” se acentúa esa absurda distinción del periodista de la capital y el que procede de otros territorios, dejando a un lado el verdadero contenido de las publicaciones.

Si realizáramos una investigación científica sobre el volumen de información que se produce en los medios de comunicación de La Habana – específicamente en las versiones digitales de éstos- y se comparara con el de cada territorio tendríamos los numeritos que confirman la saturación de trabajos periodísticos en las “web provincianas”, tomados de sitios como Cubadebate, Granma, Juventud Rebelde y otros. A un lado quedan los perfiles editoriales de las web pues casi todas exhiben los mismos titulares, como si el resto del país permaneciera dormido, a la espera de un nuevo acontecimiento en la capital de todos los cubanos.

Sucede, que en reiteradas ocasiones, aparecen informaciones provinciales que no traspasan las fronteras de lo local y, en otros casos, abordan temas que el mundo no tiene por qué conocer, pues quienes me dirigen repiten hasta el cansancio que somos el “ombligo del mundo” y cualquier desliz en Internet puede ser peligroso. Y en lo que el palo va y viene, lo que dejamos de publicar para no “afectar la seguridad nacional” se convierte en una lista de omisiones y de verdades a medias, muy mal contadas, que se interpretan en los destinatarios como las agallas que distinguen a los periodistas del Havana Club de los del Country Club.

Y aquí, en la misma Red de Redes, ya sea en Facebook o WordPress, van a parar las carpetas negras de lo impublicable, de ahí que muchos profesionales vean en estas plataformas interactivas un hábitat adecuado para que no muera el otro discurso, semejante a la realidad, que no es compatible con las políticas editoriales de los órganos oficiales. Pero ese otro discurso online, permanece en un mundo totalmente offline, pues Cuba está demasiado desconectada. Es ilusorio pensar, que un ciudadano común asista a una sala de navegación y pague sus horas de acceso a la Gran Red, para leer al menos “Lo más reciente”, “Lo más popular” o “Lo más comentado” del sitio web de Radio 26 o de mi blog.

Sin embargo, no cabría dar argumentos ni justificaciones de por qué dejamos de hacer cuando muchos periodistas de la capital han explotado los recursos expresivos de la Web 2.0, han mantenido miles de seguidores y habituales lectores en sus bitácoras digitales con iguales posibilidades de conectividad que nosotros.

Pero al parecer en provincia existen más regulaciones o restricciones que van más allá de la virtualidad. Por ejemplo, hace unos meses una amiga periodista colocó como foto de perfil de Facebook, una imagen tomada en el Centro Cultural El Mejunje, de Santa Clara, en la cual ella señalaba un letrero ubicado en una pared que decía ¡Atrévete! No pasaron muchos días para que una funcionaria del Partido en Matanzas le sugiriera quitar esa foto porque no era muy correcta. Otra compañera logró publicar un trabajo sobre los precios elevados de la carne de cerdo, luego de que Talía González lo dijera públicamente en el Sistema Informativo de la Televisión Cubana.

El pasado 12 de octubre, publiqué en la web de Radio 26 “El noticiero cómico de las 8:30” que se posicionó como el trabajo más popular del sitio. Sin embargo, por incluir algunas frases “fuera de lugar” y ante mi negación de sustituirlas se decidió remover, desaparecer o borrar este enlace a la “papelera sin reciclaje de la WWW”. Y también me alertan que tengo que actualizar mi blog, porque hace días que no hay un post nuevo, como si ese espacio no estuviera dentro de “mi propiedad”. Pero para qué agobiar con tantos casos que a diario nos suceden…

Hace rato me creí lo de periodista de provincia porque es difícil no pensar como uno vive. Mi periodismo provinciano me acompaña a todos lados. Quién sabe si desde este instante ya me están fichando como periodista no grata para la prensa en Matanzas.

3 thoughts on “Mi periodismo provinciano”

  1. ¨Solo es grande en esta vida quien sabe ser pequeño¨, frase que he guardado con cariño en mi cursi libreta de adolescente la tomo la remediar esa sed de trasceder en el tiempo que tienen jóvenes inteligentes e inconformes como tú. Qué importa dónde estés para que tu obra sea reconocida, no por decir lo que otros no dicen sino porque lo que digas fecunda, ayuda, transforma, disiente…La vida como el periodismo está llena de aprendizaje. Aprovecha todo lo bueno que hay en ellos. No pierdas la fe y conserva la ruta de aventura que supone todos los días salir en busca de la noticia. No se callan voces, se cumplen reglas y normas que nos hacen mantener el rumbo. No vives en una sociedad perfecta… Cuando crezca en lo humano y profesional comprenderás y aprenderás lo difícil que es llevar las riendas.

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